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domingo, 20 de mayo de 2012

Tierra mojada de Ruiz Taboada

Si cierras por fuera, no me dejes dentro

Hace unas semanas escuché en Radioestadio, programa deportivo de Onda Cero, una mención a uno de los poemas que forman parte del nuevo libro publicado por Javier Ruiz Taboada, periodista, escritor y miembro del equipo del citado programa radiofónico.

Lo que escuché, me gustó. Hay frases, pensamientos, poemas, que dejan una invitación al misterio; a un algo más que está detrás de lo que se dice o se muestra. Tuve esta sensación con el breve verso citado: Si cierras por fuera, no me dejes dentro.

Hacerme con el libro y leerlo de un tirón era imprescindible y así lo he hecho. El misterio no puede esperar aunque nunca se alcance. El título, Tierra mojada publicado en Renacimiento.

Es fácil descubrir que estamos ante una poesía urbana desenfadada sin que esto sea un calificativo negativo; más bien al contrario. El desenfado con contenido no está al alcance de todos. Sin embargo, calificar este poemario de esta manera me parece insuficiente. La poesía de Taboada es un ejercicio postmoderno de creación artística.

Una poesía que sospecha de sí misma y que necesita reinventarse. El gran relato poético deja paso a lo fragmentario del poema de un solo verso y, voluntariamente, inacabado: Hazme una señal que no sea de humo / Lo primero es sugerir, después ya se verá / Veo pasar las horas y ninguna se para a consolarme / Cogí un tren de cercanías para alejarme de ti; mira tú, que tontería.

Todo lo demás, greguerías, paisajes cotidianos, se pone al servicio de lo que es el deseo del autor (aventurada idea personal): poner el dardo en la palabra de un verso suelto para transmitir humor y futuro. O dicho de otra manera, nostalgia y más nostalgia de lo que quedó atrás quitando de en medio a los gafes que oscurecen el futuro.


Hay gente que se ahoga en un vaso de agua con tal de no beber / Cuando dobles la esquina, vuelve a dejarla como estaba / Cuando no veo las cosas claras, me limpio las gafas y, si no hay suerte, me limpio los gafes.

sábado, 19 de mayo de 2012

Mensaje sobre el Alzheimer

Mensaje es un cortometraje de apenas un minuto de duración. Carlos, el protagonista, se graba a sí mismo un mensaje. ¿Con qué finalidad? Verlo dentro de unos años para recordar quién es. Padece Alzheimer.

Juan Nonzioli dirige este cortometraje, finalista en la VII Edición de Notodofilmfest. Un trabajo honesto, sensible y bien trazado que ayuda a concienciar sobre los efectos devastadores de esta enfermedad. El toque de humor que contiene, realza su finalidad.

Ciertamente, el protagonista no se reconocerá a sí mismo pasados los años. El Alzheimer, al destruir la memoria, destruye nuestra identidad. No debemos olvidar esto al tratar con estos enfermos.

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jueves, 10 de mayo de 2012

¿Influyen las Nuevas Tecnologías en nuestra mente?

Nicholas Carr ha tenido el acierto de proponer un título interesante a su reciente libro dedicado al impacto que las nuevas tecnologías están provocando en nuestras mentes y, en especial, -apunto a modo personal- en las mentes y en el proceso de aprendizaje de los niños. El libro es interesante aunque lo considero reiterativo en sus propuestas. El título en cuestión: Superficiales: ¿qué está haciendo internet con nuestras mentes?

Continuando con las reflexiones de un Post anterior -Sugata Mitra, Vigotsky y la reforma educativa- quisiera aportar nuevos argumentos que sirvieran para avanzar en la única dirección que creo posible: proponer una necesaria reforma educativa que tenga en cuenta que los niños del siglo XXI viven un nuevo paradigma cognitivo. El que se utiliza en la escuela, está obsoleto.

¿Influyen las nuevas Tecnologías en nuestra mente? Simplificando la cuestión, podríamos afirmar que hay tres tesis en los mentideros científicos en este momento: las tesis instrumentalistas, las tesis deterministas y las tesis condicionalistas. Una breve descripción sobre las mismas, aportará luz a la cuestión.

Las tesis instrumentalistas sostienen que las herramientas tecnológicas no influyen en nuestra mente. No dejan poso ni señal en nuestro cerebro. Son meros medios que se utilizan para que consigamos nuestros fines propuestos.

Quiero ir a tal sitio de Madrid. Puedo hacerlo en coche, en metro, autobús, tren, etc. Finalmente decido hacerlo andando. Tengo un objetivo: ir a tal dirección. Poseo varios medios para hacerlo; son meros instrumentos que me harán ganar tiempo, ahorrar dinero o cualquier otro asunto posible. Pero no parece que ir en metro o en autobús vaya a suponer un cambio sustancial en mi ser. El ejemplo no es muy adecuado pero si es gráfico para explicar esta tesis.

Las tesis deterministas se sitúan en las antípodas de la anterior. Las herramientas tecnológicas modifican y modelan nuestra manera de pensar. No son meros medios para conseguir fines ya que hacen que los fines se vean alterados por el medio utilizado.

Un joven chatea con su ordenador. Lo hace a una velocidad de vértigo al mismo tiempo que es capaz de mantener múltiples conversaciones a la vez. Nuestro joven tiene una finalidad, comunicarse con sus amigos; sin embargo, el medio utilizado –la tecnología- están influyendo en la esencia de cómo se comunica y, por tanto, en su ser.

Las tesis condicionalistas exploran el  camino intermedio. Ciertamente, me condiciona ir en tren o chatear por Facebook ya que no es lo mismo que ir andando disfrutando del paisaje o quedar con los amigos para hablar con ellos cara a cara. Pero eso no me hace de otra manera ni me cambia por dentro. Esto, a modo sencillo, es lo que sostiene esta tesis conciliadora.

Considero un logro reflexivo poder situar todas las posibles implicaciones de este complejo tema en tres posibilidades. Acotar el campo de influencia de las Nuevas Tecnologías es el primer paso para poder proseguir con la cuestión.

Ahora bien, ¿cuál de las tres tesis es la más plausible? Seguiremos.

domingo, 6 de mayo de 2012

Tierras de penumbra y el sufrimiento

Uno se reconoce por donde se rompe, por las cicatrices que deja el pasado.

Cuando Ulises regresa a Ítaca  para recuperar su reino, su hacienda y, especialmente, a Penélope lo hace disfrazado de mendigo para no ser reconocido. Se suceden los acontecimientos y Ulises, que ha conseguido entrar en palacio, se ve obligado a ser atendido por la sirvienta de Penélope. Un mendigo merece un trato hospitalario en palacio. El corazón de Penélope, pesa a las circunstancias, sigue siendo magnánimo.

Como relata de manera magistral el profesor Jacinto Choza en su libro Ulises, un arquetipo de la existencia moderna, Ulises se coloca en la penumbra de un rincón ya que teme ser reconocido por la sirvienta que no es otra que Euriclea, anciana que le atiende desde su niñez. Ulises tiene en una pierna la cicatriz de una herida que le causó un jabalí cuando era muy joven. Euriclea conoce la existencia de esa herida. Euriclea, al tocar la cicatriz le reconoce. Ulises le pide que guarde silencio.

Las personas, como las cosas, se reconocen por dónde se rompen, por las cicatrices que deja el pasado. Nadie se rompe por el mismo sitio y, por este motivo, el sufrimiento es el mejor medio que el ser humano tiene para saber quién es y para saber que esperan los demás de uno mismo.

La realidad original del hombre –siguiendo las tesis del maestro Choza- es indeterminación vacía. Inicialmente, no nos distinguimos unos de otros. Es necesario dejar paso a las diferencias para distinguirnos de los demás. Esta diferenciación se produce por las fracturas que nos deja la vida.

Así ocurre en diferentes culturas a lo largo de la larga historia del ser humano. Era costumbre romper un objeto por la mitad y, así, sus portadores podían encajar un trozo con el otro. Así se reconoce el ser humano, según Jung, no sólo por las fracturas del cuerpo sino también por las del alma.

Tierras de penumbra, película dirigida por Richard Attenborough en 1993, recrea la vida del escritor inglés C. S. Lewis. La película nos muestra a un Lewis ya maduro, unos cincuenta años, situado en la vida, afamado escritor, profesor y conferenciante. Recorre el país dando conferencias sobre el sentido del dolor. Parece seguro en sus reflexiones, quizás porque hasta ese momento no ha sufrido demasiado en su acomodada vida.

Todo cambia cuando conoce a Joy una poetisa americana. Lewis se enamorará perdidamente de la escritora. El drama está servido. Joy morirá de cáncer. La seguridad existencial de Lewis se derrumba a causa del sufrimiento que le provoca esta pérdida. Ha dejado de ser un teórico del sufrimiento para pasar a vivirlo en su propia vida.

Tanto en la película como en la obra del propio Lewis titulada Una pena en observación en la que recoge esta experiencia vital podemos observar cómo Lewis reconstruirá su vida al ser capaz de darle un sentido a su dolor. Ha reconstruido su yo al ser capaz de saberse único e irrepetible gracias a su sufrimiento.

Recomiendo ver Tierras de Penumbra de Richard Attenborough, leer Una pena en observación de C.S. Lewis y el magnífico ensayo de Jacinto Choza, Ulises, un arquetipo de la existencia moderna para que descubramos que el dolor no es algo inútil.