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domingo, 3 de marzo de 2013

Nuestra mente maravillosa, de Fernando Alberca


Me alegra enormemente el éxito divulgador de Fernando Alberca con el que tuve la suerte de formarme, y aprender de él, hace ya unos cuantos años, en esta tarea educativa de la formación de los hijos y de los alumnos.

Si ya alcanzó el éxito editorial con Todos los niños pueden ser Einstein, sin duda, el reciente premio Hoy de Ensayo, con  Nuestra mente maravillosa, hará que su obra –tiene mucho que decir sobre educación y optimismo en estos tiempos de crisis- sea aún más conocida por todos.

Habrá que esperar a finales de este marzo para poder leer su nueva propuesta. Sin embargo, no me resisto a comentar, con brevedad, unas frases que he sacado de sus declaraciones en los diversos medios de comunicación, en estos últimos días. Comentarios personales que, quizás, se alejen de la propuesta del profesor Alberca aunque, a bien seguro, conociendo su persona y su obra, no supondrán una contradicción con su filosofía.


El ser humano puede ser mucho más feliz de lo que imagina con lo que tiene, no con lo que desea tener

En muchas ocasiones he escrito sobre el peligro de alimentar sueños irreales en los hijos, en los alumnos o en las personas que nos rodean. Esto ocurre en demasiados casos y no por mala voluntad.

Pensamos que la mejor muestra de cariño es alimentar cualquier sueño de las personas que dependen de nosotros de alguna manera. Craso error pues no siempre los sueños pueden cumplirse. Los sueños deben guardar una cierta relación causal con nuestras posibilidades. Así, evitaremos frustraciones y sufrimientos innecesarios.

Creo que el profesor Alberca va más allá poniendo cimientos firmes en esta relación esencial entre felicidad y realidad.

Los deseos son futuribles y la felicidad se da en presente. Por eso, no hay más remedio que aprender a ser feliz con lo que se tiene y no con lo que estar por llegar. Por este motivo, traigo a colación la siguiente frase rescatada de sus intervenciones.

La clave de felicidad está en buscar lo extraordinario en lo ordinario

Porque nuestras vidas son, afortunadamente, ordinarias. No podemos esperar a que ocurra algo para que seamos felices o nuestras vidas estén llenas. La lógica, funciona al contrario. Sólo sabiendo ver que en lo ordinario se encuentra la grandeza de cualquier vida, podremos alcanzar la felicidad.

Esperemos a leer Nuestra mente maravillosa de Fernando Alberca para concretar, en la práctica, su propuesta.

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